El arte está por encima de todo, de las personas y de los aplausos, según Berlioz. Lo único que se sitúa a su misma altura es el amor. La verdadera protagonista de esta autobiografía es la música, pues el fin artístico perseguido proviene de la configuración literaria de datos musicales. Además de aunar cantantes, compositores y orquestas, el libro es el cauce de una historia impresionante de amor romántico que no alcanza su desenlace hasta el punto final.